Top of mind
Top of mind
domingo 21 de junio de 2009
Cuando uno cierra los ojos e intenta recordar la visita a la isla de Lanzarote, la mente se inunda de negro, azul y blanco. Una sensación de vértigo recorre el cuerpo, recordando las miles de vistas espectaculares que ofrece la isla, vistas a los campos de negra lava en Timanfaya, a las playas de arena blanca en Punta Papagayo, a las piscinas de agua cristalina que César Manrique diseminó sobre la isla.
Sin embargo, la vista de la Isla Graciosa desde el Mirador del Río no tiene competencia. Una vez que uno ha sentido el vacío sobre la Caleta de Famara, sobre el azul atlántico y las arenas blancas de la isla vecina, Lanzarote se queda grabado a fuego en el alma.
